sábado, 29 de septiembre de 2012

La balanza de pagos de julio

Por primera vez desde el mes de agosto del año 1998, la balanza de pagos por cuenta corriente de España ha sido positiva en julio de este año, dando un saldo de + 499,6 millones de euros.


El saldo agregado de las cuentas corriente y de capital, que mide la capacidad o necesidad de financiación generada por las operaciones no financieras de la economía española, fue positivo en julio de 2012 y de signo contrario al registrado en el mismo mes de 2011. En concreto, la capacidad de financiación se situó en 578,7 millones de euros (frente a una necesidad de financiación de 528,3 millones en julio de 2011).

En los siete primeros meses de 2012, el déficit acumulado de la balanza por cuenta corriente se redujo apreciablemente, hasta 17.383,2 millones de euros, desde 25.451,2 millones registrados en el mismo período 2011. Esta disminución se debió principalmente a la reducción del déficit del saldo comercial y a la ampliación del superávit de servicios. En mucha menor medida también contribuyeron a dicha reducción, los descensos de los déficits de la balanza de rentas y de transferencias corrientes.


El déficit acumulado de la balanza comercial entre enero y julio de 2012 se situó en 16.772,9 millones de euros (22.047,5 millones el año anterior), en un contexto de comportamiento dispar de los flujos comerciales, donde las exportaciones aumentaron y las importaciones disminuyeron ligeramente (3,2% y 0,8% en tasa interanual, respectivamente). Por su parte, el saldo no energético alcanzó un superávit, mientras que el déficit energético se amplió (13,3 %).


En la balanza de servicios, el superávit acumulado durante los siete primeros meses de 2012 ascendió a 20.535,1 millones de euros (18.125,8 millones en el mismo período de 2011), como resultado de la evolución de los saldos tanto de turismo y viajes como de los otros servicios. El saldo positivo de la rúbrica de turismo y viajes se amplió hasta alcanzar 17.459,3 millones en 2012 (17.153,4 millones entre enero y julio de 2011). Por su parte, el saldo de los otros servicios contabilizó un superávit de 3.075,8 millones de euros (972,4 millones durante el mismo período de 2011).



El déficit de la balanza de rentas disminuyó entre enero y julio 2012 hasta 14.952,6 millones de euros (15.319,7 millones durante el mismo período de 2011). Por último, el déficit acumulado por la balanza de transferencias corrientes en los siete primeros meses de 2012 se situó en 6.192,8 millones de euros (6.209,8 millones en el mismo período de 2011).

La cuenta de capital generó en entre enero y julio de 2012 un superávit de 2.491,3 millones de euros (3.257,4 millones en el mismo período de 2011).

El saldo agregado de las cuentas corriente y de capital, es decir, la capacidad o necesidad de financiación de la economía, fue negativo y se situó en 14.892,0 millones durante los siete primeros meses de 2012, inferior al contabilizado en el mismo período del año previo, de 22.193,8 millones.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La ejecución de los presupuestos del Estado

A finales de agosto, en términos de Contabilidad Nacional,  la necesidad de financiación de las cuentas del Estado asciende a 50.132 millones de euros, lo que representa, utilizando un PIB para 2012 de 1.050.000 millones, un 4,77 %, mientras que el año anterior, al mismo mes, era de 40.498 millones, un 3,22 % del PIB (el PIB del año 2011 fue de 1.063.355 millones).

Los recursos no financieros han sido de 60.606 millones, mientras que los empleos no financieros han sido de 110.238 millones, por 61.146 y 101.644 del año 2011. Los recursos han disminuido un 1,7 % y los empleos han aumentado un 8,5 %.

Entre los empleos cabe destacar que se han pagado, hasta el mes de agosto, unos intereses de 16.458 millones (14.294 en el mismo mes de 2011), 12.514 millones en remuneración de los asalariados (12.758 en el mismo mes de 2011).

El la tabla siguiente podemos ver la evolución mensual de los recursos no financieros, de los empleos no financieros y de la necesidad de financiación de las cuentas del Estado.


En términos de Contabilidad de Caja, los ingresos no financieros a agosto de 2012 han sido de 66.825 millones de euros (63.063 el mismo mes del año anterior), y los gastos no financieros han sido de 106.015 millones de euros (97.354 el mismo mes de 2011), lo que da un déficit de 39.190 millones (3,73 % del PIB), por 34.282 en agosto de 2011 (3,22 % del PIB).

Este mayor déficit se explica por el aumento del 8,9 % de los pagos, debido principalmente al adelanto de las transferencias del Estado al resto de las administraciones públicas y a la Unión Europea, así como al aumento de los intereses de la deuda, mientras que los ingresos han aumentado un 6,0 %.

De la cifra de ingresos no financieros se ha descontado la participación que corresponde a los entes territoriales en el IRPF, IVA e Impuestos Especiales conforme a su sistema de financiación, que ha ascendido a 71.007 millones de euros, 21.798 millones más que en agosto de 2011.

En la tabla siguiente podemos ver los ingresos no financieros, según la contabilidad de Caja, acumulados a agosto de 2012, comparados con el mismo período del año anterior, tanto para el Estado como para las Comunidades Autónomas.

La recaudación del Estado por impuestos directos registra una caída del 30,9%, que se reduce al 2,5% para unos ingresos totales de 55.541 millones de euros, antes de descontar la recaudación cedida a las Administraciones Territoriales por la participación en el IRPF. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con unos ingresos de 44.730 millones de euros, registra un aumento del 1,5% que se eleva al 2,9% en términos homogéneos, impulsado por la entrada en vigor del gravamen complementario sobre las rentas del trabajo y del capital, recogido en el Real Decreto-Ley 20/2011, de 30 de diciembre, la supresión de la deducción por nacimiento y la subida de tipos impositivos para rentas superiores a 120.000€ anuales. Las retenciones del trabajo crecen un 0,5% y las del capital mobiliario un 10,5%. El Impuesto de Sociedades registra un descenso del 12,2%, derivado en parte de los distintos calendarios de vencimiento de Deuda Pública. En términos homogéneos el impuesto crece un 4,6%, inferior al 22,5% de finales de julio, debido a la incorporación de los efectos negativos en la liquidación anual del ejercicio 2011 ya mencionada.

La recaudación del Estado por impuestos indirectos experimenta un retroceso del 74,2%, que se reduce al 7,2% para unos ingresos totales de 43.516 millones de euros. El IVA desciende un 8,4%, con una recaudación neta de 29.589 millones de euros, que viene determinada por el aumento de las devoluciones realizadas en un 1,5% y el descenso de los ingresos brutos en un 4,9%, en los que influye negativamente el retroceso del gasto final sujeto a IVA en un 5,1%, así como la rebaja del tipo impositivo a la adquisición de vivienda. No obstante, dichos efectos se absorben en parte con el aumento en más de un 15,0% de los ingresos por aplazamientos de periodos anteriores y de actuaciones de control. El descenso del IVA se reduce al 7,9% en términos homogéneos una vez corregido el adelanto de devoluciones en 2012.

Los Impuestos Especiales se elevan a 12.097 millones de euros y reduce su caída al 4,8% respecto a finales de julio, afectados por el aumento en un 24,0% de los ingresos por Labores del Tabaco en el mes de agosto. El Impuesto Especial sobre Hidrocarburos desciende un 7,2%, en línea con el comportamiento del consumo de carburantes, y el Impuesto Especial sobre Alcohol y bebidas derivadas un 5,5%; igualmente, los ingresos derivados del Impuesto sobre primas de seguro y del Tráfico exterior retroceden un 2,7% y 8,2%, respectivamente. Por el contrario, el Impuesto Especial sobre la Electricidad crece un 4,9%, impulsado por el aumento de la tarifa, y el Impuesto Especial sobre la Cerveza se mantiene en la misma cifra que en igual periodo del año anterior.

El resto de la recaudación no financiera del Estado, con 38.775 millones de euros, supera en 30.345 millones de euros la cifra alcanzada en igual periodo del año anterior. Ello se debe, principalmente, a las transferencias recibidas de Comunidades Autónomas, derivadas de la liquidación definitiva del Fondo de Suficiencia y de la devolución de anticipos correspondientes al ejercicio 2010, por importe de 22.421 y de 3.395 millones, respectivamente. También cabe mencionar la transferencia recibida de Entidades Locales por Fondo Complementario de Financiación, por importe de 704 millones de euros, así como el aumento en 1.928 millones de euros de las comisiones por avales concedidos a entidades de crédito y en 1.045 millones de las diferencias entre valores de reembolso y emisión de Deuda Pública, pertenecientes ambos conceptos al capítulo de tasas, precios públicos y otros ingresos.

Dentro del capitulo de ingresos patrimoniales sobresalen los derivados del producto de la liberalización de bandas de frecuencia de telefonía móvil cuyo importe asciende a 822 millones de euros. Por último, el capítulo de Transferencias de Capital se reduce un 35,5% debido al retroceso de las transferencias procedentes del FEDER.

En la tabla siguiente podemos ver los ingresos no financieros del Estado, según la contabilidad de Caja, acumulados a agosto de 2012, comparados con el mismo período del año anterior.

Los pagos no financieros efectuados por el Estado hasta el mes de agosto han ascendido a 106.015 millones de euros, un 8,9% más que en 2011 por la aplicación a presupuesto de la liquidación definitiva del sistema de financiación de las administraciones territoriales correspondiente a 2010 y el adelanto de transferencias a la Seguridad Social y a la Unión Europea. Igualmente incide el aumento de los gastos financieros en un 16,1%, con 20.312 millones.

Los gastos de personal alcanzan 17.727 millones, 38 millones más que en 2011, de los que 8.964 millones corresponden a sueldos y salarios del personal activo, que disminuyen un 1,4%. Asimismo, las cotizaciones y gastos sociales, con 1.559 millones, descienden un 9,2%. En cambio, las prestaciones sociales crecen un 4,7% hasta alcanzar 7.204 millones. Descontando el efecto de la paga única compensatoria de la desviación del IPC abonada en enero de 2011 las prestaciones sociales aumentarían un 6,9%.
Las transferencias corrientes han aumentado en 11.235 millones hasta situarse en 49.586 millones, de los que 17.461 millones corresponden a CCAA. Dentro de éstas, destaca la liquidación definitiva del sistema de financiación del año 2010, con un resultado a favor de las CCAA de 7.375 millones. Asimismo, se han abonado por entregas a cuenta del Fondo de Suficiencia 5.112 millones y 4.462 millones por el Fondo de Garantía, cantidad que resulta de descontar de los anticipos abonados por el Estado, las cantidades ingresadas por las CCAA a favor del Estado. Las transferencias a Organismos Autónomos alcanzan 13.627 millones, de los que 12.365 millones son del SPEE, con un aumento de 412 millones por una mayor ejecución presupuestaria. Igualmente se ha producido un elevado nivel de ejecución presupuestaria en las transferencias a la Seguridad Social, que llega al 100% en prestaciones sociales no contributivas.

Las transferencias a las CCLL, con 10.638 millones, crecen un 17,8% por la aplicación de la liquidación definitiva de la participación en los tributos del Estado del ejercicio 2010, por importe de 1.755 millones.

Las transferencias a la UE aumentan un 13,6%, alcanzando 8.162 millones por adelantos en los anticipos recursos IVA y RNB.

Las inversiones reales descienden un 31,6% hasta alcanzar 2.885 millones. De éstos, 1.635 millones corresponden al Ministerio de Fomento y 342 millones al Ministerio de Agricutura, Alimentación y Medio Ambiente, con descensos de 733 y 380 millones, respectivamente. Por el contrario, las inversiones del Ministerio de Defensa, con 705 millones, crecen un 1,9%, por la mayor cancelación de obligaciones de ejercicios anteriores.

Las transferencias de capital, con 2.532 millones, disminuyen un 58,1%, por las mayores cancelaciones de obligaciones de ejercicios anteriores efectuadas en 2011, por 3.427 millones, entre las que destacan 990 millones al FEESL, 435 millones por convenios de inversión con CCAA y 256 millones a la CNE por el extracoste de generación. Por el contrario, en 2012 la cancelación de obligaciones anteriores ha sido de 922 millones.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los depósitos en las entidades bancarias


Los depósitos en las entidades bancarias, según datos del Banco de España, alcanzaron los 1.287,3 miles de millones en el mes de julio, una disminución de 85,8 miles de millones desde diciembre de 2011 (- 6,3 %). Teniendo en cuenta que el total de los créditos de las entidades financieras era, a finales de julio, de 1.716,8 miles de millones, los depósitos representan el 75 % de los préstamos.

Los depósitos a la vista, de ahorro y a plazo eran de 1.117,6 miles de millones en julio, mientras que en diciembre de 2011 fueron de 1.170,4. La disminución ha sido de 52,8 miles de millones (-4,5 %).

Parte de estas disminuciones queda compensada porque los depósitos se han sustituido por pagarés, por unos 30.000 millones de euros en los últimos 12 meses.

Según el Banco de España, las familias y las empresas españolas se habrían llevado al extranjero unos 15.000 millones de euros en los últimos 12 meses, algo más del 1 % del total de depósitos.

La evolución del crédito de las entidades financieras

Los créditos concedidos por las entidades financieras siguen disminuyendo. En julio fueron de 1.716,8 miles de millones de euros, mientras que a finales de diciembre eran de 1.782,6 (- 3,7 %).


Los créditos dudosos siguen aumentando, llegando a alcanzar, en julio, los 169,3 miles de millones, un 9,9 % del total, mientras que en enero eran de 143,9 miles de millones, un 8,1 %.


Los créditos a la construcción siguen disminuyendo: al final de segundo trimestre eran de 91,8 miles de millones, mientras que al final de cuarto trimestre de 2011 eran de 98,6 miles de millones (- 6,8 %).

También disminuyen los créditos a la adquisición de viviendas, que han pasado de 626,6 millones de euros al final del cuarto trimestre del 2011 a 614,7 miles de millones (- 1,9 %).

Los créditos a la rehabilitación de viviendas han pasado de 29,9 miles de millones al final del cuarto trimestre de 2011 a 29,5 a finales del segundo trimestre del año actual (- 1,4 %).

Los créditos a servicios inmobiliarios han pasado de 298,3 miles de millones al final del cuarto trimestre de 2011 a 286,9 a finales del segundo trimestre del año actual (- 3,8 %).

Por tanto, el total de créditos a la construcción ha disminuido, ya que al final del segundo trimestre del año eran de 1.023,0 miles de millones, mientras que al final del cuarto trimestre del año anterior eran de 1.053,3 (3,9 %).


Lo más preocupante es que los créditos a las actividades productivas, sin incluir la construcción, también han disminuido, pasando de 547,2 miles de millones al final de cuarto trimestre del 2011 a 534,1 a finales del segundo trimestre del año actual (- 2,4 %). En este mismo período, los créditos a la agricultura, ganadería y pesca han pasado de 21,8 a 21,1 miles de millones (- 3,2 %), los de la industria de 143,3 a 138,0 (- 3,3 %), y los de los servicios (excluidos los servicios inmobiliarios) de 382,2 a 375,1 (- 1,9 %).


Finalmente, los créditos para bienes de consumo duradero han pasado de 37,7 miles de millones de euros a finales del cuarto trimestre de 2011 a 34,7 a finales del segundo trimestre del 2012 (- 7,9 %), lo que es un buen indicador de la crisis de consumo que nos aflige. En el gráfico podemos ver los efectos del boom sobre este tipo de créditos, que alcanzó su máximo en 2008.


sábado, 15 de septiembre de 2012

La deuda pública de España

Según datos que acaba de publicar el Banco de España, la deuda pública española ha superado, en el segundo trimestre del año, los 800 mil millones de euros: 804,39 mil millones. En la siguiente tabla podemos ver como se divide esta deuda entre la administración central, las comunidades autónomas y las corporaciones locales, así como su evolución en los últimos trimestres.



En los últimos 12 meses, la deuda pública global ha aumentado un 14,1 %, la de la administración central un 16,1 %, la de las comunidades autónomas un 11,0 %, y la de las corporaciones locales ha disminuido un 3,5 %.

Desde el inicio de la crisis económica, la deuda pública global ha aumentado un 112,8 %, la de la administración central un 116,1 %, la de las comunidades autónomas un 139,9 %, y la de las corporaciones locales un 23,54 %.

La deuda de las empresas públicas es de 55,52 miles de millones de euros, distribuidos según se puede ver en la tabla siguiente. El aumento de los últimos cuatro trimestres ha sido del 8,0 % para las empresas públicas dependientes de la administración local, mientras que las dependientes de las comunidades autónomas han disminuido un 13,2 % y la de las dependientes de las corporaciones locales han permanecido prácticamente constantes.



Desde el inicio de la crisis económica, la deuda de las empresas públicas ha aumentado un 67,9 %. Las de la administración central lo han hecho un 79,3 %, las de las comunidades autónomas un 35,0 % y las de las corporaciones locales, un 85,2 %.

De las empresas públicas, la que mayor deuda tiene es AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), que tiene una deuda de 12,75 miles de millones, seguida de ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), con una deuda de 9,57 miles de millones, y de RENFE Operadora, con una deuda de 5,30 miles de millones.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Competitividad

El Foro Económico Mundial, el de Davos (Suiza), para ser más claros, acaba de publicar el Global Competitiveness Report 2012-2013, en el que clasifica a los países por su competitividad.

No es nada fácil cuantificar la competitividad de un país, y los expertos del Foro lo intentan usando 12 criterios de base, cada uno de los cuales tiene una serie de apartados. El la tabla siguiente podemos ver la puntuación que han ido dando a España desde el año 2006 hasta hoy. En el caso español, esta puntuación fue de 4,70 (sobre 7) en 2006-2007, cuando la economía iba como un cohete por la burbuja inmobiliaria, y es de 4,60 en la última edición. Durante este tiempo, ha pasado por un mínimo de 4,49 hace un par de años.


En esta tabla podemos observar que España tiene una puntuación relativamente baja en el funcionamiento de sus instituciones públicas y privadas, una buena puntuación en infraestructuras, una puntuación relativamente baja (y disminuyendo con el tiempo, cosa que no sorprenderá a nadie) en el entorno macroeconómico, una puntuación muy buena en salud y buena en educación primaria, una puntuación correcta en enseñanza superior (mucho mejor en cantidad que en calidad) y deficiente en formación de los trabajadores, una puntuación relativamente baja en el funcionamiento del mercado, todavía más baja en la eficiencia del mercado laboral, y aún más baja en lo que respecta al desarrollo de los mercados financieros, que ha visto degradarse su puntuación en los últimos 4 años (una vez más, ¿a quién puede sorprender?). Las puntuaciones en tecnología y en el tamaño del mercado son correctas, mientras que la de sofisticación de mercados es relativamente baja y la de innovación claramente deficiente.

A pesar de todos sus defectos, con esta tabla de puntuaciones podemos hacernos una idea clara de cuales son nuestros puntos fuertes y cuales son los débiles, para corregir lo que haga falta.

Respecto al ranking internacional, desde el informe 2006-2007, en que España ocupaba el puesto 29, hemos pasado, en el informe 2012-2013, al puesto 36. Como los cangrejos, vaya.


lunes, 3 de septiembre de 2012

El Diagnóstico Alternativo de la crisis económica (y 4)

Esta es la última entrega sobre el Diagnóstico Alternativo. Recordaremos que este Diagnóstico dice que la causa profunda de la crisis es que hemos llegado, o estamos a punto de hacerlo, al Pico del Petróleo. Es decir, el momento en que la producción de petróleo convencional se empieza a reducir. Si este Diagnóstico Alternativo es cierto, la crisis actual es mucho más importante de lo que creemos, y los remedios que se han tomado no son los adecuados.

No debemos olvidar que la energía es el motor de la economía, de tal modo que hay una correlación muy estrecha entre el consumo de energía y el PIB, por tanto, una disminución de la cantidad de energía de la que disponemos año tras año conlleva una cierta contracción económica imposible de contrarrestar meramente con mejoras de la eficiencia. Así pues, el punto crítico de cualquier recurso es la llegada a su cenit o producción máxima, que en el caso del petróleo tiene un nombre bien conocido, el Pico del Petróleo.

Esto no quiere decir que se acaba el petróleo, sino que se ha llegado, desde hace 5 años, a un estancamiento de la producción de petróleo convencional (el que se extrae del subsuelo mediante pozos), es decir, de petróleo a bajo precio, que es de unos 75 millones de barriles diarios desde 2007. El resto de la producción mundial, unos 10 millones de barriles diarios, se obtiene de los petróleos no convencionales (petróleo de esquistos,  petróleo líquido obtenido en la producción de gas, etc.). De este petróleo no convencional hay cantidades enormes (240 años al ritmo actual de consumo), pero el problema es que su obtención es mucho más cara que la del petróleo convencional, ya que se estima que su extracción cuesta más de 80 $ por barril.

Pero no sólo es un petróleo caro, sino que su Tasa de Retorno Energético (TRE) es mucho menor que la del petróleo convencional. Esta tasa es para el petróleo convencional del orden de 20 (el petróleo da una energía 20 veces superior a la necesaria para su obtención), la del petróleo off-shore es de 10 a 15, el de aguas profundas es de 5 a 10, y el del gas de esquisto es inferior a 5. Se considera que la TRE no debe ser inferior a 10. Como cada vez aumentará más el peso del petróleo obtenido en aguas profundas, nos iremos acercando rápidamente a este valor.

Las fuentes de energía renovables no son la solución, ya que de lo que se trata es de sustituir el petróleo en sus múltiples usos (química, transporte), lo que no puede hacer ni la energía eólica ni la fotovoltaica ni la hidráulica. En cuanto a los biocombustibles, su TRE es terriblemente baja (en algunos casos no es superior a 1), ya que la agricultura necesita de combustible para poder ser competitiva, y su coste es mucho mayor que el del petróleo.

Desde hace año y medio, el precio medio del barril de petróleo supera los 110 $ por barril. A este precio, las economías de los países que no producen petróleo no tienen otra alternativa que endeudarse para poder pagarlo. Este endeudamiento, y no otro, está en la base del endeudamiento estructural de ciertos países, entre ellos España. Si, como dice el Diagnóstico Alternativo, el precio del petróleo se mantiene alto durante los próximos años, no cabe duda de que la economía de la mayoría de los países se estancará o, peor aún, decrecerá, con la consecuencia de que no podrán devolver las deudas que han contraído.

En lugar de intentar apuntalar los bancos y las compañías de seguros con rescates millonarios, probablemente habría sido mejor simplemente dejar que cayeran, aunque tuviéramos consecuencias desagradables a corto plazo, ya que de todos modos tarde o temprano caerán. Cuanto antes se sustituyan los bancos por instituciones que sirvan las funciones esenciales dentro de una economía de contracción, mejor estaremos todos.

Mientras tanto, los líderes de pensamiento de la sociedad tienen que empezar a explicar, en términos medidos y comprensibles, que el crecimiento no volverá y que el mundo ha entrado en una nueva fase económica sin precedentes, pero que todos podemos sobrevivir y prosperar en este difícil período de transición si nos aplicamos y trabajamos juntos. El corazón de esta reeducación general debe ser un reconocimiento público e institucional de las tres reglas básicas de la sostenibilidad:
- El crecimiento de la población no puede ser sostenido.
- El ritmo de extracción actual de recursos no renovables no puede ser sostenido.
- La utilización de los recursos renovables será sostenible sólo si se hace a ritmos inferiores a los de su reposición natural.

Estamos abocados a un declive (que no es futuro sino que ya ha empezado, porque hace ya al menos cinco años que comenzó a ser indisimulable) por la disminución de la disponibilidad de los recursos naturales (ya verificada en el caso de algunos y esperada en breve para el resto). Entiéndase aquí: el petróleo, el carbón, el gas natural, el uranio...; es decir, las materias primas energéticas. Pero también el oro, la plata, el plomo, el cobre, el estaño, el mercurio, etc., materias primas minerales de extendido uso industrial. La conclusión necesaria de todo ello es que nuestra decadencia como sociedad es no sólo completamente inevitable sino también inminente, y sólo podremos evitar consecuencias peores (el colapso) si reconocemos cuanto antes la gravedad de la situación, comenzamos a diseñar un nuevo sistema verdaderamente sostenible y, además, ponemos en marcha un plan de choque para pilotar una transición que se adivina peligrosa y cuyo éxito no está en absoluto garantizado.

Semejante conclusión es tan chocante, tan diferente de los discursos imbuidos de optimismo tecnológico que estamos acostumbrados a oír, tan extraordinaria, en suma, que necesitará de muchas explicaciones para ser aceptada.

Al no poder pagar la factura del petróleo, no nos quedará más remedio que disminuir su consumo, lo que afectará directamente al transporte de mercancías y de personas, a la industria química (producción de plásticos) y a la agricultura.

Al encarecerse el transporte de mercancías, se favorecerá el comercio de productos de proximidad, lo que creará más puestos de trabajo locales.

Las ventas de automóviles continuarán disminuyendo, al ser la gasolina cada vez más cara. Muchas fábricas de automóviles deberán ir cerrando, lo que implicará también una bajada del consumo de acero, aluminio, plásticos y demás componentes del automóvil.

La fabricación de plásticos, actualmente a base de petróleo, disminuirá, y será sustituida por la producción plásticos a partir del acetileno, proveniente del carburo de calcio. Aunque esta fabricación necesita energía para producir el carburo de calcio, no se trata de petróleo, sino de energía eléctrica, que se obtendrá, por ahora, de la misma manera que se viene haciendo.

La agricultura, que ha visto aumentar su productividad de manera impresionante en los últimos cincuenta años, seguirá necesitando combustible para poder alimentar a una población creciente. Es posible que los poderes públicos declaren prioritario el consumo del poco petróleo que se importe para esta actividad.

Aunque sea un tema contencioso, debe abordarse la cuestión de la población. Todos los problemas que tienen que ver con los recursos son más difíciles de resolver cuando hay más personas que necesitan estos recursos. Se han de fomentar familias más pequeñas y debe establecer una política de inmigración coherente con un objetivo de no crecimiento de la población. Esto tiene implicaciones de política exterior: hay que ayudar a que otras naciones tengan éxito con su propio desarrollo económico de transición para que sus ciudadanos no tengan que emigrar para sobrevivir.

Ante las crisis de crédito y (posiblemente) monetarias, serán necesarias nuevas formas de financiación de estos proyectos. Dado que nuestros actuales sistemas monetario y financiero se fundamentan en la necesidad de crecimiento, se requieren nuevas formas de dinero y la creación de nuevas formas de emisión de crédito. Algunas comunidades ya están experimentando con cooperativas de capital, monedas alternativas, y bancos sin interés.

Todos estos cambios no son nada sencillos, pero además no son optativos: las reformas a emprender son inevitables, simplemente por la falta de recursos. Y cuanto más aplacemos la puesta en marcha de los cambios necesarios, mayor tensión se acumulará en una sociedad que no entenderá adonde se fue el crecimiento del pasado y por qué cada vez es más pobre, y mayor será el riesgo de un devastador estallido social que nos dejaría más incapacitados para el cambio.

Pero todo esto, por ahora, no es el lenguaje de ningún gobierno. Probablemente porque vivimos en una sociedad que ha visto muchas películas que siempre acaban bien, lo que nos tiene a todos infantilizados, reacios a escuchar malas noticias, lo que hace que no demos nuestro voto a quien nos anuncia que tendremos que apretarnos, y mucho, el cinturón.